El camino

El tiempo; tan aliado de lo inhumano y tan enemigo nuestro.

Justo hace dos años empezaba a andar un camino que empezó a trazarse meses atrás y que después de unas vacaciones en Reino unido y Bélgica debía empezar.

Mi viaje de Europa a México fue muy curioso, ya que debido a una intensa neblina en el D.F., el aeropuerto cerró y tuvimos que aterrizar en Acapulco, Guerrero. Muy sufrido el asunto, la verdad.

Así que llegue a Miami donde precisamente hoy hace 2 años empezaba a trabajar en una nueva compañía una vez que había renunciado como CTO a clickOnero. 

Hubo muchas razones muy personales por las cuáles acepte irme del país (ninguna profesional), muy complicado de explicar, aunque en realidad, quiero olvidar algunas de esas razones, debido a que he sanado muchas cosas y he dejado atrás viejos demonios. Al menos, aún me esfuerzo por dejarlos atrás.

Nada es miel sobre hojuelas, deje en México una familia, mi corazón (así de cursi), amistades, ideas, planes, proyectos; en cierto grado; dejaba atrás comodidad incluso. Empezaba en un lugar nuevo, donde no conocía a nadie, en donde no había estado jamás y en donde nadie me conocía. Incluso, no conocía a mis empleadores, todo siempre fue por teléfono y correo electrónico. En medida, eso me sedujo también, quise vivir esa experiencia. E inicie el camino…

Pues como en todo, había cosas buenas y cosas malas…

Solo quería no olvidar esto que ocurrió, ahora que estoy de vuelta en México y que recupere muchas cosas que deje perder; donde de paso, me perdí en el camino…

Las nueces en la bolsa

Cuando era pequeño, mi mamá acostumbraba comprar las frutas y verduras en el mercado de La Merced, que es un mercado muy popular en la Ciudad de Mexico. En realidad yo odiaba ir cada fin de semana hasta allá, nos quedaba como a 40 minutos en transporte publico y había que cargar las bolsas con las compras. Las cosas cambiaron cuando abrieron un lugar llamado Central de Abasto, que nos quedaba muy cerca de la casa, nos íbamos caminando.

Recuerdo mucho una ocasión en la que aun íbamos a La Merced, que mi mamá nos compro a mi hermana, a mi hermano y a mi, una bolsita con nueces a cada uno. Había un vendedor en la calle que ofrecía una docena de nueces por 2 pesos, y mi mamá aprovecho la oferta. Yo era muy pequeño, pero recuerdo que en la escuela me acababan de enseñar que era una docena, la verdad se me hacia una medida extraña. Ya estaba acostumbrado a contar en decenas, no veía la utilidad de contar de doce en doce, difícil para mi.

En fin, antes de comerme mis nueces, empece a contarlas. No llegue a la docena, conté once. Conté de nuevo. Otra vez once. Le dije a mi mamá que no eran una docena, que eran solo once. Mi mamá contó. Once.

Regresamos a donde estaba el vendedor y mi mamá le reclamo. El vendedor no le creyó, el tomo una bolsa y le mostró a mi mamá que eran doce. Mi mamá tomo otra bolsa y contó… Once. Tomo mi mamá otra bolsa y, once. El vendedor al verse descubierto en su estafa, nos dio 3 nueces y nos fuimos.
En camino a la casa, mi mamá me dijo algo que nunca olvide. Ella me dijo que jamas debía ser deshonesto, que jamas engañara a la gente, que no permitiera que la gente me demostrara que mentía. Que no fuera un ladrón. Me dijo que no era importante reclamar una nuez. Me dijo que era importante ser honesto.

Siempre lo he recordado, las palabras de mi mamá se quedaron conmigo.
La verdad es que, ese acontecimiento me marco mucho en mi vida. Recordaba la cara del vendedor cuando mi mamá le demostraba que estafaba, que mentía. Recordaba esa cara de vergüenza cada vez que yo mentía, así que me avergonzaba a mi mismo por mentir.

Supongo que me sirvió cuando intentaba mentir, me impedía mentir. Ahora después de tantos años, ya no recuerdo la cara, pero recuerdo la sensación. Me avergüenza sentir eso.

¿Porque escribí esta anécdota? Pues para acordarme en unos años aun de esto, para mantenerlo vigente, para no confiar solo en mi recuerdo de la infancia. Para que las palabras de mi mamá no se olviden, para que su ejemplo viva. Porque en este día de la independencia de Mexico, en este día que celebramos la libertad, no se nos olvide que si Mexico esta como esta, es porque no somos honestos. Porque ofrecemos docenas y en realidad damos once.

Deja de quejarte, da docenas de doce.

Café

Amo el café. Hay pocas bebidas y alimentos a los que puedo amar y uno de ellos es el café.

Hace un par de años pude disfrutar de un viaje a Tapachula Chiapas, a una finca cafetalera. Realmente lo disfrute, el olor de la finca por la mañana, por la noche, una delicia. Pude conocer un poco del proceso, ya que en Finca Hamburgo tienen un museo del café, deberían ir.

En casa y la oficina tomo mucho café, me encanta el sabor y el efecto en mi cuerpo. Por mi casa hay un café muy bonito, con café excelente y sobre todo barato. A veces voy a Starbucks, pero muy pocas veces.

El fin de semana pasado probe ‘Cielito Querido Café’ y me decepciono. Es muy caro, igual que Starbucks y el cafe el penoso. Ademas el estilo es pretencioso y altanero, pero tirandole a Wannabe ‘Starbucks’. No pienso ir nunca mas.

Hasta donde te llevan los closures y el bytecode

Es muy cierto que lo que uno aprende puede llevarlo por muchos lugares y experiencias, el año pasado sin planearlo ni siquiera haberlo pensado termine involucrado en un proyecto bastante interesante; hay muchos detalles que debo omitir, así que solo hablare de algunos sucesos.

Empece primero buscando a un desarrollador que supiera Grails, un amigo mío me lo pidió, fue imposible encontrarlo, así que tome ese lugar. Grails es un excelente framework, Groovy es un gran lenguaje, es una verdadera lastima que no se encuentren desarrolladores en México (luego me di cuenta que no solo en México escasean los desarrolladores en Grails).

En cuanto empece el proyecto a los 3 días estaba en el aeropuerto tomando un vuelo a Berlín, Alemania; todo fue muy rápido. No pude estar toda la semana en CampusParty por atender el proyecto. El día que tenia que irme, también debía dar curso en SynergyJ, pero el buen JJ me ayudo en las ultimas 2 horas y salí corriendo al aeropuerto ese sábado a las 5:00 pm.

El viaje fue planeado por una semana, Amelia me llevo al aeropuerto e hice todo el ritual de los viajes internacionales, que no fue tanto problema la verdad, ir a Europa es más sencillo que ir a los Estados Unidos.
El vuelo era hacia Frankfurt y de ahí debía tomar otro vuelo hacia Berlín, mi destino final. No dormí durante el vuelo, a pesar de estar cansado por haber dado curso unas horas antes, estaba muy ansioso. La llegada a Frankfurt, inmigración, sin problemas; tome mi vuelo a Berlín y llegue en menos de una hora, un domingo a las 4:00 pm.

Cuando llegue a Berlín, me acorde que no había tenido tiempo de comprar euros, solo llevaba pesos mexicanos y mis tarjetas; cero euros. Afortunadamente me toco un taxista muy amable que me dio una agradable bienvenida a Alemania. Durante el trayecto al hotel me platico de los lugares que podría visitar, así como de algunos puntos interesantes durante el trayecto, como un cruce con el muro de Berlín y la estación de trenes.

Al llegar al hotel me lleve una sorpresa mas agradable, en la recepción había un chico hispano, originario de Colombia; en cuanto me vio sabia que hablaba español, así que el check-in fue muy sencillo para mi, yo no hablo nada de alemán, solo un poco de ingles. Me explico muchas cosas, mas recomendaciones de a donde ir, que hacer, etc. El hotel se llama Adelante. El clima excelente, pleno verano.

Ya tenia planes para la noche, iban a pasar por mi para ir a cenar y conocer a las personas con las que iba a trabajar por la siguiente semana. Me bañe, descanse un poco y espere la hora de la cita. Pasaron por mi puntualmente y caminamos hacia un restaurante suizo, como a 2 kilómetros de ahí, llegue sudando, justo en el punto para tomar una cerveza, que en Alemania abunda la cerveza y soy un ávido bebedor de cerveza; mejor no se podía.

Estuvimos en la cena, dos alemanes y yo solamente. Platicamos del proyecto, de las cosas pendientes, nos conocimos un poco y tratamos de ponernos de acuerdo para el trabajo. La cena estuvo muy bien, al terminar fuimos a las oficinas (que estaban muy cerca del hotel), para saber como llegar al día siguiente y no me fuera a perder en el camino 😛

Descanse lo que pude, no puedo dormir sin Ame. Al otro día desayune en el hotel y me fui a trabajar. El equipo de trabajo era interesante, un inglés, dos griegos, varios alemanes y el mexicano; si, como los chistes. Pase la mañana entendiendo el código y el proyecto como tal, por la tarde ya estaba escribiendo código para integrar las pasarelas de pago para Latinoamérica. Las oficinas están en el centro de Berlín, en una zona conocida como Mitte, había demasiados lugares a donde ir a comer. A media semana me dijeron que debía quedarme otra semana, así que mi estancia fue de dos semanas. En las cuales casi siempre fui a comer bagels, creo que era la comida favorita de ellos. Fuimos 2 veces a un restaurante mexicano, pero la comida no tenia nada de verdadera cocina mexicana, el estilo mas bien es TexMex, muy gringo.

Había mucho que hacer, la jornada era larga, pero me di tiempo a media semana de salir a pasear, fui a la puerta de Brandenburgo a comerme unos cacahuates, porque seguía sin euros y no aceptaban American Express en muchos lugares. Ahí me encontré a algunos mexicanos, de Monterrey y Puebla, eran unos chavos que estaban estudiando por allá, me dio mucho gusto saludarlos y platicar un rato.

El fin de semana tuvimos que trabajar también, pero me di tiempo el domingo que salir de nuevo a dar la vuelta, me gusto mucho ese paseo. La siguiente semana fue muy dura en el trabajo, pero el sábado me fui de nuevo a pasear. Esa fue mi ultima noche en Berlín, de regreso al hotel, me tome unas tragos con el colombiano y el barman que es ecuatoriano, platicamos bastante, estuvo muy bien esa velada.


Al otro día regrese a México, con ganas de ya no extrañar a Amelia.

Retrospectiva Enero 2009

En enero de 2009 realice un cambio muy importante en mi vida laboral, estuve trabajando por 3 años como Gerente de Desarrollo en la Bolsa Mexicana de Valores, fue una etapa muy importante en mi carrera profesional. Tuve la oportunidad de trabajar con el arquitecto de software más capaz que he conocido, el gran D.

El primer año ahi fue muy interesante, D lidereo la implementación tecnologica más grande y una de las importantes en las que he trabajado, con un impacto en la industriua financiera enorme. He de decir que cuando conoci acerca de la posibilidad de trabajar en BMV tuve miedo por el tipo de negocio y el tamaño e importancia de dicha institución, pero el trabajar a lado de D y aprender de el me ayudo mucho.

Con el tiempo fui aprendiendo y fortaleciendo muchos conocimientos que han sido muy bien aprovechados en los proyectos que he desarrollado hasta la fecha. La BMV ha sido un gran capital profesional para mi.

Los últimos dos años estuve a cargo de la implementación de la nueva arquitectura del Mercado de Derivados, muy interesante todo ahí, muy duro y ahora que lo veo a la distancia, me dejo mucho en lo profesional, pero mucho mas en el carácter y visión, aprendí mucho de ello, es bueno ver las cosas a distancia ya con otra perspectiva y experiencia.

En fin, esa etapa termino con un nuevo empleo que precisamente empezó en Enero de 2009, entre a trabajar en G, todo surgio muy inesperado sin buscarlo, solo llego una oportunidad, que tome y la logre.

Empece ahí sin expectativas he de decir, quería sanar de muchas cosas y en G lo logre. En G me encontré con el equipo técnicamente más capaz que he conocido, todos los ingenieros son unos cracks, un verdadero equipazo y no lo digo porque aún trabaje ahí (Enero 2010), en verdad es el mejor equipo en el que he estado. En G he vivido en carne propia y de verdad lo que es una empresa ágil, usando Scrum como marco de referencia.

Fue un mes muy importante para mi, aprendí a callar.

Sandra

Mejor dicho: La Señora Sandra.

Ella ya no esta, esta esperándonos. Fue este lunes, apenas me entere hablando por teléfono con mi madre.

Yo tengo una historia con ella, y paso hace mas de 15 años, cuando tenia 14. Iba en segundo de secundaria o tercero; estudiaba en una secundaria de gobierno de esas que en México les dicen “Técnicas”. La técnica 51. Había obtenido una beca para estudiar ingles en un instituto, yo iba a tomar clases 3 veces a la semana y me gustaba mucho.

Pero me gustaba también mucho el basquetbol, tanto que una semana me fui de pinta a jugar con Oliver en lugar de ir a tomar clases. En el instituto cuando me presente me dijeron que tenia que ir la siguiente clase con mi madre; algo que para mi en ese momento era impensable. Mi madre me mataría al enterarse que me fui a jugar en lugar de ir al instituto, no se diga mi padre.

La Señora Sandra era una excelente vecina, siempre me quiso mucho de niño, hasta me daba regalos. Así que pensé que ella podría ayudarme. Le conte de mi problema, “se la hice chillona” y se ofreció a ir como si era fuera mi madre al instituto. Y así fue.

Para mi represento mucho ese gesto, aprendí la lección y nunca mas me fui de pinta; al menos en ese año. Termine el curso, y me sirvió de mucho; hasta la fecha.

Tres años después nos mudamos de casa, y con ello deje de ver a la Señora Sandra. Una vez mi madre la invito a pasar un año nuevo con nosotros, también la vi cuando se caso mi hermano. Fue la ultima vez.

Hace un par de semanas pase por la calle donde vivi 18 años y vi la casa de la Señora Sandra, le comente brevemente a Ame sobre ella, pero no le conte el secreto. Hasta hace unos minutos.

Sandra, siempre te recordare.